Una locomotora ha llegado a la localidad de Jaramillo, incorporándose al proyecto de recuperación del ramal Puerto Deseado–Las Heras, que fue cerrado hace casi 50 años. Esta iniciativa, impulsada por el gobierno provincial, busca recuperar la infraestructura ferroviaria, potenciar el turismo y reactivar la producción en el norte de Santa Cruz.
El gobernador Claudio Vidal, presente en el acto de llegada de la locomotora, destacó la importancia de esta reactivación, afirmando que «todo lo que se prometió años atrás y no se cumplió, nosotros lo podemos cumplir». La locomotora, que es una unidad de carga, permitirá iniciar las pruebas en las vías para restaurar progresivamente el trazado de 280 kilómetros que conecta ambas localidades.
Vidal también enfatizó que la jornada fue histórica, no solo por el regreso del tren, sino también por su papel fundamental en la movilización de la producción lanera hacia el puerto y por los servicios esenciales que brindó a las comunidades del norte de Santa Cruz durante más de 60 años. Esto incluye la llegada de correo, atención médica y educación en áreas remotas.
La reactivación del tren es vista como una oportunidad para cambiar la historia de la provincia. «Estamos convencidos de que hay que apostar a la diversidad productiva de Santa Cruz, y el turismo también es parte de eso», añadió el gobernador. La decisión de centrar la reactivación en Jaramillo se basa en el cuidado que sus habitantes han tenido sobre el patrimonio ferroviario desde su cierre en 1978.
La locomotora fue trasladada desde Córdoba, un proceso que requirió la coordinación de permisos y el uso de grúas para su transporte. Además, se está construyendo una unidad cero kilómetro destinada a un circuito turístico por las vías. Este proyecto, que ya ha visto la reparación de los primeros 20 kilómetros de vía, tiene como objetivo completar la restauración de la línea hacia fines de diciembre.
Las autoridades provinciales han señalado que el uso futuro de la línea podría incluir el transporte de pasajeros y la evaluación de alternativas para el movimiento de cargas, lo que podría beneficiar a pequeñas y medianas empresas de la región.
La llegada de la locomotora también reavivó las memorias de aquellos que fueron testigos del último paso del tren en 1978. Ana María Urricelqui, presidenta de la Comisión de Fomento de Jaramillo y Fitz Roy, expresó que este hecho representa «un renovar de ilusiones y esperanzas» para la comunidad.
Es importante recordar que, a lo largo de los años, ha habido varios intentos fallidos para reactivar el ramal. En 2008, la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner había anunciado la obra de reacondicionamiento de las vías, pero sin avances significativos. En 2015, durante su campaña presidencial, se volvió a incluir este proyecto en la agenda, pero tampoco se concretó.
Fuente: La Nación

