Recientemente, un grupo de vecinos del barrio de Urca ha hecho viral su iniciativa de reparar baches en las calles de su comunidad. En un acto de autogestión, solo tres personas lograron tapar siete baches en un tiempo récord de 15 minutos, utilizando una mezcla asfáltica con emulsión catiónica de corte rápido proporcionada por una empresa de Rosario.
Las imágenes del trabajo manual se han compartido ampliamente en redes sociales, generando una serie de comparaciones con el trabajo de las cuadrillas municipales, que suelen estar compuestas por un número considerable de trabajadores, vehículos y supervisores. En contraste, este grupo de vecinos demostró que, con mínimos recursos, se puede lograr una mejora significativa en el estado de las calles.
Durante el proceso, la llegada de un patrullero generó inquietud entre los vecinos, quienes fueron interrogados sobre quién había autorizado los trabajos. La respuesta fue directa: «Los baches son de la municipalidad». Este acto de autogestión surge como respuesta a la falta de acción por parte de las autoridades locales, quienes han sido criticadas por su ineficiencia en el mantenimiento de las vías públicas.
El mensaje de los vecinos ha resonado en las redes: «Si tienes un bache en tu cuadra, escríbenos que allá vamos». La propuesta busca movilizar a más ciudadanos a participar en el mejoramiento de sus calles, impulsando un cambio ante la inoperancia institucional. Sin embargo, esta acción no está exenta de controversia, ya que muchos han señalado que iniciativas similares en el pasado han resultado en represalias legales, obligando a los ciudadanos a deshacer su trabajo por falta de autorización.
A pesar del pago de impuestos destinados al mantenimiento de las calles, la presencia de baches se ha vuelto cada vez más común en el país. Esta situación refleja el descontento de los ciudadanos, quienes, cansados de los daños ocasionados por las malas condiciones de las rutas y calles, buscan alternativas para resolver problemas que consideran deberían ser atendidos por el Estado.
La falta de atención de los funcionarios a estas problemáticas, que solo parecen ser relevantes en épocas electorales, ha llevado a que los ciudadanos busquen soluciones a través de la cooperación social. Sin embargo, se plantea la interrogante sobre cómo se gestionarán estos esfuerzos a largo plazo, dado que la seguridad y el bienestar de la comunidad están en juego.
Fuente: La Nación

