La Comisión de Pastoral Social del Episcopado ha solicitado una respuesta inmediata a la situación crítica que enfrentan las personas con discapacidad. Este llamado se produce en un contexto en el que el Congreso se encuentra debatiendo un proyecto que evaluará la continuidad de la emergencia para este sector de la población.
El organismo, liderado por el obispo de La Rioja, monseñor Dante Braida, ha expresado en un comunicado que la vida cotidiana de las personas en emergencia, así como la de sus familias, depende de tratamientos, terapias y apoyos esenciales. Este pronunciamiento coincide con los preparativos para la visita del Papa León XIV a Argentina, quien tiene programada una visita al Pequeño Cottolengo Don Orione en Claypole, un centro de atención integral reconocido por su labor con personas con discapacidad.
La comisión ha advertido que el proyecto de presupuesto 2027 que se discute en el Congreso implica la derogación de normativas clave de la ley de Emergencia en Discapacidad. Según la declaración, la eliminación de la cobertura médica obligatoria y la fragmentación de aranceles únicos no constituyen únicamente un ajuste fiscal, sino un acto de desamparo ético inaceptable.
En el marco de este debate, los obispos han planteado una reflexión sobre la sociedad que se está construyendo y cuestionan la exclusión de quienes más necesitan apoyo. «La respuesta del Estado no puede ser una simple ecuación matemática», se indica en el comunicado, enfatizando que detrás de cada tratamiento existe una persona con un proyecto de vida.
El equipo de Pastoral Social resalta que la discapacidad no debe ser vista solo como un problema personal, sino como un desafío social que cuestiona el tipo de comunidad que se desea edificar. Se advierte que depender del recurso económico de cada familia para acceder a los apoyos necesarios puede llevar a que la dignidad y los derechos de las personas queden condicionados.
Además, se menciona que la decisión del Papa de visitar el Pequeño Cottolengo no es casual, sino un gesto simbólico que reconoce la dignidad de las personas con discapacidad y sus contribuciones a la sociedad. La declaración concluye con un llamado a humanizar las relaciones, fomentar la solidaridad y considerar la voz de las personas con discapacidad, sus familias y los profesionales que trabajan en esta área.
Fuente: La Nación

