David Tomé González, un cabrero de 19 años, ha logrado consolidar un rebaño de 200 cabras en Corumbela, Málaga, a pesar de no tener un trasfondo familiar en la ganadería. Desde que a los 12 años compró su primera cabra, su dedicación y pasión por los animales lo han llevado a convertirse en un referente en el sector primario.
En una entrevista reciente, Tomé compartió cómo su amor por el campo comenzó desde pequeño. «Prefería ir con las cabras y el cabrero que al parque de niño», recordó. A los 16 años, ya había establecido una pequeña granja y trabajaba arduamente para alcanzar su objetivo de tener un rebaño de 200 ejemplares. «Es mi vocación desde que recuerdo», afirmó.
Para financiar su proyecto, David combina las labores en la granja con su empleo como camarero. Su jornada laboral inicia a las 5 de la mañana, dedicando horas al cuidado de los animales. «El trabajo rural exige tu atención los 365 días del año, pero para mí no es un trabajo esclavo porque es mi verdadera vocación», expresó en una entrevista.
El joven cabrero también ha manifestado su deseo de expandir su negocio mediante la producción de queso. «Quiero construir mi propia quesería para elaborar y comercializar productos de kilómetro cero», afirmó. Además, planea abrir su granja al ecoturismo, ofreciendo talleres interactivos donde los visitantes puedan aprender a ordeñar cabras y hacer queso.
La historia de David Tomé ha resonado en medios de comunicación en España, destacando su esfuerzo y dedicación por el sector ganadero. Su visión y compromiso lo posicionan como un ejemplo de emprendimiento en la ganadería moderna.
Fuente: La Nación

