El reciente anuncio de la licitación para la instalación de un gift shop en el Cementerio de la Recoleta ha generado un tenso conflicto judicial. Una de las herederas de la bóveda en cuestión, Lucía Girado, ha manifestado que no fue notificada de la restitución del espacio al gobierno de la ciudad, lo que ha llevado a la presentación de un recurso de amparo para intentar frenar el proyecto.
Días después de que la administración porteña abriera la licitación para la explotación de la bóveda, Girado afirmó que en el lugar descansan los restos de su padre y de dos de sus abuelos. Según su relato, se enteró de la situación a través de redes sociales y ha estado intentando averiguar qué sucedió con los féretros, ya que desconoce si continúan en el sitio o han sido trasladados.
La familia Girado posee la concesión de la bóveda desde 1890, y aunque han intentado regularizar su situación, se han enfrentado a múltiples obstáculos. Girado ha señalado que, a pesar de vivir cerca del cementerio, no ha recibido información sobre el estado de la bóveda ni sobre la titularidad actual, lo que ha complicado su capacidad para gestionar el mantenimiento y los pagos correspondientes.
La administración de la ciudad ha defendido su posición, afirmando que se notificó a los titulares mediante carta documento y que, hasta el momento, nadie se ha presentado para reclamar los restos. Sin embargo, Girado ha cuestionado la veracidad de estas afirmaciones, indicando que muchos de los posibles titulares están fallecidos o incapacitados.
La licitación contempla no solo la instalación de un local de expendio de alimentos, sino también un servicio de turismo nocturno con recorridos guiados por el cementerio. La tienda ofrecería productos relacionados con la identidad cultural del lugar, lo que ha generado críticas por parte de la Asociación de Amigos del Cementerio de la Recoleta, quienes proponen que el espacio se utilice para fines culturales y no comerciales.
En medio de este debate, el futuro de la bóveda y los restos en su interior sigue siendo incierto, mientras la familia Girado busca recuperar el control sobre su legado familiar.
Fuente: La Nación
