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8 febrero, 2023, 11:06 am
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El largo camino de José Manuel Urcera: de los prejuicios por «nacer en cuna de oro» a darle el primer título a Torino en 50 años

«Esto es increíble, un sueño». José Manuel Urcera no ocultó la alegría tras haber conquistado en San Juan su primera corona en el Turismo Carretera. Se emocionó hasta las lágrimas ni bien cruzó la meta del autódromo El Villicum en cuarto lugar y aseguró el que fue el primer título de Torino en casi 51 años. La emoción lo desbordó también cuando recibió el trofeo en el podio y cuando, rodeado de su gente y de su equipo, festejó al ritmo de un clásico de las canchas de fútbol, «Vení, vení, cantá conmigo… que de la mano de Manu Urcera, toda la vuelta vamos a daaar». Tanta alegría tenía razón de ser.

Es que el rionegrino tuvo que trabajar y esperar mucho para hacerse un lugar en el TC, después de un comienzo tardío en el automovilismo y de algunos prejuicios por la cómoda posición económica de su familia, que llevaba a muchos a despreciar sus logros porque no había tenido que luchar con un presupuesto limitado, como muchos de sus rivales. Él nunca bajó los brazos, fue abriéndose camino desde abajo y el domingo sumó su nombre a la lista de campeones de la categoría más importante y tradicional del automovilismo argentino.

«Fue un camino largo. Diez años. Empecé en el 2012, en el TC Mouras, fui subcampeón de TC Pista, subcampeón y tercero en el TC. Me faltaba el título. Esto es increíble. Ser campeón del TC es lo máximo a lo que puede aspirar un piloto de nuestro país», comentó Urcera en charla con Carburando.

«Crecí muchísimo dentro de la ACTC. Como piloto, pero también como persona. Maduré mucho», aseguró el rionegrino. «El automovilismo es mi vida. Me dedico a esto completamente, trabajo todos los días para tratar de ser el mejor. Lo hago de la mejor manera posible, con virtudes y errores, pero sobre todo con ganas de aprender. Este año me encontré con un equipo fantástico, con unas ganas de ganar terrible, las mismas que tenía yo. Por eso ganamos este título». 

El amor de Urcera por el deporte motor nació cuando era muy pequeño. «Mi papá me cuenta que él salía a andar en moto con los amigos, cuando corría motocross, y me tenía que subir a la moto y darme un par de vueltas hasta que me dormía para poder irse. Sino, quedaba caos en la casa. De eso no tengo ni recuerdos», contó hace unos meses en una nota publicada por el Turismo Nacional.

Con la complicidad de su papá Claudio, a los 4 años se subió por primera vez a una moto -que le trajo Papá Noel- y pasó su adolescencia compitieron sobre dos ruedas. Pero tras cumplir los 18 años, se mudó al automovilismo. No tardó en destacarse, pero tuvo que dedicarse mucho para hacerlo.

Pasión en dos ruedas. Manu Urcera en una moto cuando era muy chico.

Pasión en dos ruedas. Manu Urcera en una moto cuando era muy chico.

«Corrí en motos desde el ’97 al 2011. Ese año recién pasé a competir en autos, con chicos que a esa altura ya corrían o que habían arrancado en kartings. Por eso tuve que achicar ese tiempo que me faltaba arriba de los autos, dedicándome a estar mucho tiempo probando en un simulador, en un karting o donde sea. Hoy lo sigo haciendo, porque me fue bien dentro de todo», relató.

Y agregó: «Creo que uno nace piloto, pero también se tiene que hacer. Con el talento innato llegás solo hasta un determinado nivel, para competir en lo más alto tenés que trabajar. Siento una gran pasión por competir y ganar. Por ponerme metas y trabajar para lograrlas. Así voy creciendo, madurando, ganando experiencia, porque todo eso me motiva».

En su primer año en cuatro ruedas, fue campeón en el TC Neuquino y subcampeón en la Monomarca Gol. En 2012, comenzó a correr a nivel nacional en la Clase 3 del TN y en el TC Mouras. En 2015, ya corría en el TC2000 y debutaba en el Turismo Carretera. Fue entonces cuando también pegó el salto a nivel personal: dejó Cipolletti y se mudó solo a un departamento en Puerto Madero.

Urcera y su último título en el Turismo Nacional, en 2020. Foto Toni Bosco

Urcera y su último título en el Turismo Nacional, en 2020. Foto Toni Bosco

Su primer triunfo en el TC llegó en 2016, en el Autódromo Roberto Mouras de La Plata. Tuvo sus primeras chances concretas de gritar campeón en 2019, cuando, con un Chevrolet del equipo JP Carreras, quedó segundo detrás de Agustín Canapino, y en 2020, cuando finalizó tercero, también con Chevrolet, en el campeonato que ganó Mariano Werner. Y como preparando el camino para lo que sería su consagración en la máxima categoría, en esos dos años se coronó en el TC Pista. Su papá lo acompañó en todo ese camino.

«Es la persona que confió en mí desde el día 1. Hoy lo pienso, seguramente en el futuro seré padre, y no sé si me animaría a que un nene se subiera a una moto a los cuatro años. Ni si estaría dispuesto a sacrificar todos mis fines de semanas para acompañar el sueño de mi hijo. Pero él me acompañó siempre, en todo sentido. Y con su experiencia de hombre de bien y de tipo exitoso en la vida, intentó guiarme para ir por el camino del éxito y sobre todo de la gente de bien. Estoy sumamente agradecido a él, a toda mi familia, a mi novia y a mis amigos», reflexionó Urcera en charla con le sitio Campeones.

La presencia constante en su carrera de su padre -dueño de varias empresas vinculadas a la industria petrolera-, igual, generó algunas miradas críticas que señalaban que él no tenía que trabajar tan duro para poder correr como sus colegas, muchos de los cuales luchan toda la temporada para conseguir y mantener sponsors y apoyo económico.

«Es ignorancia. El automovilismo es un deporte profesional en el que todos tenemos que reunir un presupuesto, pero eso no tiene nada que ver con que se vaya más rápido en el auto. Puede ayudar en el inicio que la familia apoye, pero cuando uno está en la elite eso sirve para tener lo mejor en el auto y nada más. Correr en autos no es una carrera de quién tiene más plata. Creo que es algo que pasa acá, en la Argentina; en otros países no sucede. Ayrton Senna tenía plata, pero fue el mejor del mundo por su capacidad…«, aseguró hace unos años en una nota con La Nación.

El rionegrino hizo oído sordos a esos prejuicios y fue construyendo su carrera. En este 2022, quien desde el año pasado está de novio con la modelo y empresaria Nicole Neumann -estuvo en San Juan el domingo para acompañarlo- decidió apostar por el equipo Maquin Parts y, a bordo de un Torino, hizo historia.

Porque conquistó su primer título en la categoría más importante del automovilismo argentino y le regaló a la marca del Toro el primero desde 1971, cuando Rubén Luis Di Palma consiguió su segunda corona consecutiva.

«Poner mi nombre junto al de Rubén, uno de los más grandes ídolos de la historia del TC, y hacerlo con esta marca, la única cien por ciento argentina de las cinco que corren la categoría, es increíble», comentó el flamante campeón. «Estoy sumamente feliz». 

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