Un nuevo avance en la robótica ha sido presentado con el desarrollo de Tribar, un innovador robot que ha demostrado su capacidad de resistencia al soportar una caída vertical de 5,7 metros sobre asfalto y continuar su desplazamiento tras el impacto. Este proyecto es el resultado del trabajo conjunto de investigadores de las universidades de Yale y Rutgers.
El diseño de Tribar, que combina barras rígidas y una red de cables elásticos, le confiere una estructura de tensegridad, permitiendo una flexibilidad que lo distingue de los robots tradicionales. A diferencia de estos, que dependen de cuerpos rígidos y articulaciones protegidas, Tribar puede absorber impactos y redistribuir fuerzas, evitando concentrarlas en puntos vulnerables.
Para lograr su funcionamiento autónomo después de un impacto, el robot incorpora sensores flexibles y sistemas internos de movimiento que le permiten estimar su propia forma y orientación. Esto es crucial para su autonomía, ya que le permite avanzar sin depender de una estructura rígida.
Las pruebas realizadas han mostrado que Tribar puede enfrentarse a diversos terrenos, incluidos pasto, hielo y arena, y superar pendientes de hasta 28 grados. La caída desde el puente no solo fue un hito en su desarrollo, sino que también marcó la más alta registrada para un robot de tensegridad.
Además de su impresionante resistencia, Tribar ha logrado alcanzar una velocidad máxima de 18 longitudes del robot por minuto, lo que lo posiciona como uno de los robots más ágiles en su categoría. Sin embargo, los investigadores han señalado que aún no cuenta con un sistema de visión que le permita navegar de manera autónoma en entornos complejos.
El futuro de Tribar es prometedor, ya que su diseño busca superar limitaciones de flexibilidad y precisión, permitiendo que robots similares puedan operar en situaciones de riesgo, como en misiones de exploración en la Luna o Marte, o en zonas de desastre donde los robots convencionales no puedan avanzar.
Los científicos destacan que, aunque Tribar es un prototipo experimental, su arquitectura podría sentar las bases para el desarrollo de robots de alta supervivencia en entornos hostiles, donde los impactos y caídas no significarían el fin de sus misiones.
Fuente: La Nación
