Ben Affleck, reconocido mundialmente por su trayectoria en el cine, ha revelado una faceta menos conocida: su profundo interés y conocimiento en el campo de la inteligencia artificial. Durante una reciente entrevista en el podcast One More Question de GQ, el actor compartió su experiencia y entusiasmo por la tecnología, así como su reciente incursión en la programación.
Affleck comentó sobre la venta de su empresa de postproducción basada en IA, InterPositive, a Netflix, un movimiento que ha captado la atención de la industria. En sus declaraciones, el actor explicó que su interés por las computadoras comenzó en su juventud, especialmente a medida que la industria cinematográfica transitaba de lo analógico a lo digital.
El actor, quien ha aprendido a utilizar el lenguaje de programación Python, admitió que su habilidad en la programación es aún básica, pero su pasión por la tecnología lo ha llevado a colaborar con empresas líderes como Google y OpenAI, donde tuvo la oportunidad de intercambiar ideas con ingenieros sobre proyectos de IA.
Affleck expresó su inicial preocupación por la IA generativa, que permite crear videos realistas con solo unas pocas pulsaciones de teclado. Sin embargo, reflexionó que muchos de los desarrolladores de esta tecnología carecían de experiencia en la realización cinematográfica, lo que lo motivó a diseñar un producto que ayudara a los cineastas a adaptarse a estos avances.
Para llevar a cabo su visión, Ben Affleck buscó financiación y reclutó a ingenieros destacados, creando una base de datos que serviría para entrenar su IA de manera efectiva. «Grabé durante unos ocho meses con muchas cámaras y mucho equipo, y creé un conjunto de datos que serviría como entrenamiento de última etapa para que los modelos abiertos realizaran tareas discretas», explicó el actor.
El resultado de su esfuerzo es una herramienta diseñada para cineastas, permitiéndoles mantener el control sobre el proceso creativo mientras utilizan la tecnología. Al referirse a la venta de InterPositive, el actor aclaró que la cifra que circuló en los medios no fue correcta y que no era el único propietario de la empresa.
Fuente: La Nación

