Un cráneo descubierto en Dmanisi, Georgia, se ha convertido en un hallazgo crucial para entender la vida de uno de los primeros humanos en Eurasia. Este fósil, que data de hace 1,8 millones de años, presenta una peculiaridad notable: el individuo perdió todos sus dientes, excepto uno, y aún así logró sobrevivir durante varios años.
La mandíbula fósil muestra claras evidencias de que la pérdida dental ocurrió mucho antes de la muerte del individuo. Los alvéolos donde estaban insertados los dientes habían sido reabsorbidos y el hueso presentaba signos de intensa remodelación, lo que indica un proceso prolongado de pérdida dental.
Desentrañando el misterio de la alimentación
La principal incógnita que surge de este hallazgo es cómo un ser humano con tal limitación pudo alimentarse. Entre las teorías que han surgido se encuentran la posibilidad de que consumiera alimentos que requieren poco esfuerzo para ser masticados, como tejidos animales blandos, médula ósea y vegetales de fácil procesamiento. Asimismo, se sugiere que el cerebro de otros animales podría haber sido una fuente de alimento.
Dmanisi también es un sitio arqueológico de gran relevancia, ya que contiene fósiles de algunos de los primeros miembros del género Homo fuera de África, además de herramientas de piedra y huesos de animales que muestran señales de procesamiento.
Cooperación y supervivencia en el pasado
A pesar de la importancia del descubrimiento, los investigadores aún no han podido determinar con certeza qué tipo de dieta seguía este individuo ni si accedía a los alimentos por sus propios medios. Una de las hipótesis apunta a que otros miembros de su grupo podrían haberlo asistido al proporcionarle alimentos o facilitarle el acceso a ellos.
Este aspecto sugiere la posibilidad de que el fósil sea una evidencia temprana de cooperación social, aunque también se ha observado que un bonobo desdentado puede sobrevivir sin la ayuda de otros, lo que complica esta interpretación. Por lo tanto, el cráneo no necesariamente demuestra la existencia de compasión o asistencia social hace 1,8 millones de años, pero sí evidencia la capacidad de adaptación de este homínido a una condición de masticación extremadamente limitada en un entorno donde la obtención de alimento era esencial para la supervivencia.
Fuente: NA
