Los hinchas y jugadores del Club Atlético San Isidro (CASI) se unieron en un emotivo festejo tras la victoria en el clásico contra su eterno rival, con un resultado final de 18-13. Desde el ingoal de la calle Darragueira, se escucharon cánticos y vítores que resonaron con fuerza, reflejando la alegría de los presentes. La celebración comenzó con unos doscientos hinchas, cifra que rápidamente se multiplicó, alcanzando hasta seiscientas personas.
El partido, caracterizado por su tensión y drama, finalizó con una explosión de alegría que transformó la tribuna en un auténtico carnaval. Los cánticos de apoyo resonaban en el aire, junto a dedicatorias a los rivales. Con la clasificación a los play-offs asegurada, la ilusión por el tan ansiado título, que se les ha escapado durante veintiún años, se aviva entre los aficionados.
El CASI, reconocido como uno de los clubes más exitosos del rugby argentino, ha logrado meterse en las semifinales por segundo año consecutivo. No solo el primer equipo ha alcanzado este objetivo, sino que también las divisiones Intermedia y Preintermedia se han clasificado, lo que augura un futuro prometedor para la institución. Hugo García, pilar derecho del equipo, comentó sobre la victoria: «Esto es el resultado de la construcción que venimos haciendo. Con esta victoria, conseguimos el objetivo de volver a clasificarnos. Ahora, vamos por todo».
La celebración se intensificó con la participación de otros jugadores destacados. Ignacio «Buque» Torrado y Ignacio Larrague se unieron a los festejos, mientras el entrenador Junior Murgier intentaba atravesar la multitud de abrazos y felicitaciones. Santiago David, que sufrió un corte en la cabeza, también se unió al carnaval, mostrando el espíritu de lucha del equipo.
Los jugadores Felipe Hileman y Juan Akemeier, quienes anotaron los tries decisivos, manifestaron su felicidad en medio de la celebración, destacando la importancia de la disciplina y la defensa en el juego. A pesar de haber estado en una posición complicada en la tabla, el CASI ha demostrado su capacidad para superar adversidades y asegurar su lugar en las semifinales.
Este triunfo en el clásico no solo representa un avance en el campeonato, sino que también reaviva la esperanza de conquistar un título que se les ha escapado por demasiado tiempo. La fiesta, llena de cánticos y banderas, simboliza el renacer del CASI en el rugby argentino y su firme aspiración al campeonato.
Fuente: La Nación

