Una serpiente invasora, una pitón birmana de casi 5 metros y 67 kilos, fue liberada deliberadamente en los humedales de Florida después de que investigadores le colocaran un dispositivo de seguimiento por radio. Esta acción, que podría parecer contradictoria en un estado que ha luchado por reducir la población de estas serpientes, es parte de una estrategia científica destinada a mejorar el control de esta especie.
La pitón, que mide aproximadamente 4,88 metros y pesa 67,1 kilos, fue devuelta a su hábitat natural para ser monitoreada mediante tecnología de drones. El objetivo de este experimento es seguir sus desplazamientos y utilizar esta información para localizar a otros ejemplares de la misma especie en los extensos humedales del sur de Florida.
Según el Centro de Ciencias de Fort Collins del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), la liberación se llevó a cabo por pasantes de la Universidad de Florida, bajo la supervisión de biólogos que operaban un dron en la zona. Esta iniciativa forma parte de una serie de pruebas para determinar si los sistemas aéreos no tripulados pueden mejorar la vigilancia de las serpientes en terrenos difíciles de acceder.
Un enfoque innovador para el control de serpientes invasoras
El programa de seguimiento del USGS funciona durante todo el año, seleccionando ejemplares machos y hembras a los que se les instalan transmisores de radio. Estos animales, denominados exploradores, son monitoreados continuamente por los investigadores y pasantes de la Universidad de Florida. Este método busca aprovechar el comportamiento de las pitones, que son difíciles de detectar mediante búsquedas convencionales.
Las pitones pueden moverse a través de áreas extensas y cubiertas de vegetación, lo que dificulta su localización. El seguimiento de ejemplares equipados con transmisores puede llevar a los científicos a agrupaciones de serpientes y facilitar la identificación de nidos, lo que es fundamental para controlar la población al intervenir sobre los huevos.
La amenaza de la pitón birmana en Florida
La pitón birmana, originaria de Asia, se ha establecido en la región del Gran Everglades durante las últimas cuatro décadas, y representa una grave amenaza para la fauna nativa. Esta especie puede superar los 5 metros de longitud y tiene una alta capacidad reproductiva, con puestas que varían entre 11 y 111 huevos. Estos factores complican los esfuerzos de control de su población.
Un estudio publicado en 2012 encontró una disminución drástica en la población de varios mamíferos en el Parque Nacional de los Everglades, en comparación con la década de 1990. Las observaciones revelaron una caída del 99,3% en la cantidad de mapaches y del 98,9% en las zarigüeyas, lo que llevó al USGS a identificar a las pitones como uno de los principales factores que contribuyen a este descenso en la fauna local.
Fuente: La Nación

