La construcción de viviendas ha sido un proceso tradicionalmente laborioso, que incluía levantar ladrillo a ladrillo y esperar días para continuar. Sin embargo, la impresión 3D de hormigón está cambiando este escenario, prometiendo levantar casas en tan solo 48 horas.
Esta innovadora tecnología, que ha avanzado desde laboratorios hasta su implementación en proyectos domésticos, utiliza grandes brazos robóticos que depositan capas de concreto siguiendo un diseño digital. Aunque su uso comienza a consolidarse en varios países, Argentina se suma a la tendencia con proyectos concretos.
Una de las empresas que lidera esta iniciativa en el país es Grondplek, cofundada por los empresarios tecnológicos Mateo Salvatto, Pablo Viana, Tomas Chernoff y Martín Mom. Esta compañía ha incorporado una impresora de la firma danesa COBOD, que posee dimensiones impresionantes: alrededor de 11 metros de ancho, 11 metros de largo y 7 metros de altura.
Construcción Rápida y Eficiente
El objetivo de Grondplek es introducir al sector constructivo las ventajas de la fabricación aditiva: automatización, precisión y reducción de desperdicios, además de la capacidad de crear estructuras complejas de manera más económica.
Mateo Salvatto explicó que el proceso de impresión para una vivienda de 120 metros cuadrados puede completarse en 48 horas, aunque esto no significa que la casa esté lista para ser habitada inmediatamente después. Otras tareas, como instalaciones eléctricas y terminaciones, deben completarse posteriormente.
“La máquina puede depositar casi dos metros cúbicos de concreto por hora”, indicó Salvatto. Con un turno de trabajo de 8 horas, el proceso podría realizarse en solo tres días si se utilizan dos turnos diarios, lo que contrasta con los plazos de semanas o meses de la construcción convencional.
El Funcionamiento de la Impresora 3D
Las impresoras 3D son capaces de materializar diseños en distintos materiales. En el caso del hormigón, estas máquinas utilizan una mezcla especial que es moldeada por un cabezal robótico. El proceso inicia con un modelo 3D, que es segmentado en capas mediante software especializado, definiendo el recorrido que seguirá el robot.
Mientras se imprime, una planta mezcladora proporciona el mortero necesario, compuesto por cemento y aditivos que mejoran su rendimiento. El objetivo principal de la impresora es crear la estructura base de la construcción, mientras que los acabados y detalles finales requieren mano de obra especializada.
La precisión de la máquina es notable, trabajando con un margen de error de aproximadamente cinco milímetros, lo que puede reducir los errores comunes en las obras tradicionales. Además, el uso de la impresión 3D permite minimizar el desperdicio de materiales, ya que el sistema solo utiliza lo necesario según el diseño digital.
Beneficios Económicos y Ecológicos
Salvatto estima que la impresión 3D podría generar un ahorro de hasta 30% en comparación con métodos constructivos tradicionales, gracias a la reducción de residuos y a la mayor eficiencia en el uso de materiales. Este avance no solo representa una mejora en la velocidad de construcción, sino que también podría transformar la forma en que se conciben y construyen las viviendas en el futuro.
Fuente: Pdn
