Un concepto que había caído en desuso a finales de los años 90, el «exocortex», ha resurgido en la era de la inteligencia artificial (IA) generativa. Ben Houston, estudiante de Ciencias Cognitivas, lo definió como un «órgano fuera del cerebro que ayuda al pensamiento de alto nivel». Hoy en día, expertos como Rafael Sánchez, jefe de Innovación de Blue Star Group, consideran que este término se refiere a un cerebro ampliado por funciones que se están desarrollando rápidamente.
En contraste, la mayoría de la economía argentina experimenta la transición hacia la IA con sentimientos encontrados, incluyendo curiosidad, miedo y entusiasmo. El economista Tomás Castagnino destaca que el país enfrenta desafíos únicos que no deben compararse con la situación de EE.UU., donde el temor a la degradación de las condiciones laborales es predominante desde hace décadas.
El investigador Guillermo Cruces ha liderado un estudio en Argentina que revela que la IA puede cerrar brechas de productividad. En un experimento, aquellos que utilizaron asistentes de IA lograron reducir significativamente la distancia en el rendimiento en comparación con los que no lo hicieron. Sin embargo, al retirar la IA, la brecha de productividad volvió a ser notable, lo que sugiere que la IA no necesariamente democratiza el talento, sino que puede mejorar la ejecución de tareas específicas.
Por otro lado, la capacidad de los trabajadores argentinos de desempeñar múltiples roles, lo que se conoce como «polifuncionalidad», podría ser una ventaja en el contexto de la IA. Ramiro Albrieu, economista de Sur Futuro, explica que la variedad de habilidades requeridas en la región permite a los trabajadores adaptarse mejor a las nuevas herramientas tecnológicas, en comparación con economías más desarrolladas donde las tareas suelen estar más segmentadas.
El uso de la IA en el sector informal de la economía también se ha vuelto evidente. En plataformas como Telegram, muchos pequeños empresarios y profesionales utilizan estas herramientas para optimizar diversas funciones dentro de sus negocios, debido a la falta de recursos para contar con equipos completos. Esta tendencia resalta la relevancia de la IA en el crecimiento de las pequeñas y medianas empresas.
Con un 99,7% de la población global aún sin acceso a tecnologías avanzadas de IA, la transformación laboral impulsada por esta revolución tecnológica apenas comienza. Las novedades que surgen en este campo prometen alterar las dinámicas laborales de manera significativa en el futuro inmediato.
Fuente: La Nación

