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Las Piletas de Punta Iglesia: Un Legado Olvidado de Mar del Plata

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En el corazón de la ciudad costera, donde actualmente se encuentra la Plazoleta de las Américas, existió un emblemático complejo turístico que atrajo a numerosas personalidades a lo largo de su historia. Antes de que el césped y los bancos ocuparan el espacio, las tres grandes piletas de agua salada ofrecían un refugio ante el viento y el oleaje, convirtiéndose en un destino preferido durante los veranos.

El origen de estas piletas se remonta a mediados del siglo XIX, en una zona conocida como Punta Iglesia, que se transformó en el primer núcleo portuario de la región. En 1918, el ingeniero italiano Vicente Lavorante obtuvo la concesión del antiguo muelle y decidió crear un atractivo turístico. Así nació la Pileta Lavorante, que combinaba piscina, bar y vestuarios, y que rápidamente se convirtió en un éxito.

Sin embargo, el destino de las piletas estuvo marcado por temporales que dañaron las instalaciones. La administración municipal tomó el control y, tras varios años de altibajos, los hermanos Albano y Tito Giaccaglia, junto al abogado Máximo “Lolo” Von Kotsch, lograron reabrirlas en 1966, con un renovado enfoque en ofrecer un servicio de calidad.

Un Centro de Atracción para Celebridades

Durante su apogeo, el complejo se llenó de vida y se convirtió en un punto de encuentro para familias, artistas, deportistas y periodistas. Figuras como Diego Maradona, Raffaella Carrá y Rock Hudson hicieron su aparición, mientras que transmisiones en vivo de programas de televisión se realizaban desde las instalaciones, convirtiendo el lugar en un centro de entretenimiento.

A pesar de su popularidad, el negocio no resultó ser tan rentable como se esperaba. Las dificultades económicas y el desgaste físico del propietario llevaron a la familia Von Kotsch a tomar la difícil decisión de cerrar el complejo a fines de los años 80.

El Deterioro de un Legado

Con el cierre del complejo, el lugar comenzó a deteriorarse. Años más tarde, el espacio fue utilizado para espectáculos temporales, pero nunca recuperó su antigua gloria. La desaparición de las piletas ha llevado a una preocupación por la estructura subyacente, que, según el hijo de Von Kotsch, sigue existiendo, aunque cubierta por la plaza.

Eric, hijo de Lolo, ha expresado su inquietud por el estado de las instalaciones y ha advertido a las autoridades sobre la necesidad de preservar lo que queda. La historia de las piletas de Punta Iglesia es un recordatorio de un legado que, aunque físicamente ausente, perdura en la memoria colectiva de quienes disfrutaron de su esplendor.

Fuente: La Nación

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