El gobernador de Texas, Greg Abbott, ha implementado una congelación inmediata en la aprobación de nuevos centros de datos en respuesta a las preocupaciones sobre el consumo eléctrico y el uso de agua. Esta medida busca prevenir un posible colapso en la red eléctrica estatal y se ordena a la Comisión de Servicios Públicos de Texas (PUCT) y al Consejo de Confiabilidad Eléctrica de Texas (ERCOT) detener el avance de la lista de espera de interconexión.
La nueva directiva exige que todos los proyectos pendientes sean sometidos a una auditoría exhaustiva que evalúe su impacto ambiental y financiero. Esta acción representa la restricción más severa impuesta por la administración texana al desarrollo de infraestructuras relacionadas con la inteligencia artificial.
Según datos oficiales, actualmente hay más de 1,800 proyectos en espera de aprobación, con una demanda potencial de 474 gigavatios eléctricos, cifra que excede el récord histórico de consumo en Texas. De estas solicitudes, cerca del 90% están vinculadas a centros de datos y procesamiento masivo, lo que ha llevado a la suspensión de estudios de planificación para evitar el aumento de tarifas residenciales.
Los desarrolladores deberán proporcionar información detallada sobre el consumo de electricidad y agua, así como planes para mitigar su impacto ambiental. Esto incluye la identificación de fuentes de agua para sistemas de refrigeración y un análisis de las exenciones fiscales solicitadas.
La falta de transparencia en las operaciones de estas corporaciones ha sido un tema de preocupación. Recientemente, una encuesta enviada a 377 empresas del sector solo recibió 28 respuestas, lo que ha evidenciado la escasa información disponible para los reguladores y la ciudadanía.
La medida ha generado protestas locales en varias comunidades, donde los residentes expresan su preocupación por el ruido constante y el riesgo de desabastecimiento hídrico. En este contexto, la Coalición de Centros de Datos, que representa a importantes empresas tecnológicas, ha pedido que se aceleren los procesos de revisión para no frenar las inversiones en el estado.
Sin embargo, la decisión no ha estado exenta de críticas. Líderes de la oposición han calificado la directiva de Abbott como una acción cosmética y exigen un marco regulatorio permanente que regule efectivamente el desarrollo de estos proyectos. A pesar de la congelación, algunos proyectos con sistemas de autogeneración eléctrica podrían continuar sin la supervisión estatal.
Fuente: Pdn

